REIVINDICACIÓN DE NUESTRO MENSAJE
Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que. . . [tendrán] cauterizada la conciencia. 1 Timothy 4:1, 1 Timothy 4:2.
Los mensajes que Dios me ha dado han sido comunicados a su pueblo tanto mediante la palabra hablada como en forma escrita. De ese modo mi obra ha sido doblemente asegurada. He sido instruida en el sentido de que el Señor, gracias a su infinito poder, ha preservado la mano derecha de su mensajera por más de medio siglo a fin de que la verdad sea escrita a medida que él me pide que la escriba para publicarla en periódicos y libros. ¿Por qué? Porque si no se la escribiera, cuando mueran los pioneros, habría muchos nuevos en la fe que aceptarían a veces como mensajes de verdad enseñanzas llenas de opiniones erróneas y engaños peligrosos. A veces lo que los hombres enseñan como "luz especial" es, en realidad un error falaz que, como la cizaña sembrada entre el trigo, producirá una funesta cosecha. . .
Hay algunos que, al aceptar teorías erróneas, tratan de fundamentarlas entresacando de mis escritos declaraciones verdaderas que usan separadas de su contexto, y que han sido pervertidas al mezclarlas con el error. De ese modo las semillas de la herejía, que brotan y crecen rápidamente convirtiéndose en plantas fuertes, quedan rodeadas por muchas preciosas plantas de verdad, y así se hace un poderoso esfuerzo para defender la pureza de las plantas falsas.
Así ocurrió con las herejías presentadas en el libro Living Temple*. Los sutiles errores de ese libro fueron envueltos en muchas verdades hermosas. . .
No dejen pasar los días ni pierdan las preciosas oportunidades de buscar al Señor con todo el corazón, la mente y el alma. Si no aceptamos la verdad con amor por ella, podemos contarnos entre quienes verán los milagros llevados a cabo por Satanás en los últimos días, y los creerán (Carta 136, del 27 de abril de 1906, dirigida a los Hnos. Butler, Daniells e Irwin). 127