“ΏQuι tienes que no hayas recibido?...”
(1 Corinthians 4:7).
Esta es una buena pregunta, pues nos reduce a todos a la misma medida. No tenemos nada que no hayamos recibido. Cuando nacemos se nos dota fνsica e intelectualmente. No podemos jactarnos de nuestra apariencia e inteligencia porque es algo que estα mαs allα de nuestro control. Es un accidente de nacimiento.
Todo lo que sabemos es resultado de nuestra educaciσn; son otros los que han llenado nuestra mente de informaciσn. Con frecuencia, cuando creνamos tener alguna idea original, nos enteramos de que ya habνa sido expresada en algϊn libro escrito aρos atrαs. Emerson decνa: “mis mejores pensamientos me los robaron los antepasados”.
ΏQuι decimos de nuestros talentos? No cabe duda de que algunos de ellos son herencia de familia y se han desarrollado por el entrenamiento y la prαctica, pero no se originaron con nosotros. Nos fueron dados.
Pilato estaba infatuado por la autoridad que tenνa, pero el Seρor Jesϊs le recordσ: “no tendrνas ninguna autoridad contra mν, si no se te hubiera dado de arriba” ( 19:11).
En resumen, cada latido de nuestro corazσn es un don de Dios. Por esta razσn Pablo en 1 Corinthians 4:7 continϊa preguntando: “y si lo recibiste, ΏPor quι te glorνas como si no lo hubieras recibido?”
Y ιsta es la razσn por la que Harriet Beecher Stowe no quisiera llevarse los aplausos por haber escrito La Cabaρa del Tνo Tom. Decνa: “ΏYo el autor de La Cabaρa del Tνo Tom? Por supuesto que no, no tuve el control de la historia; se escribiσ sola. El Seρor la escribiσ, y yo fui nada mαs que un instrumento humilde en Sus manos. Todo me llegσ en visiones, una tras otra, y las escribν. ΅A ιl solamente sea la alabanza!”
El tener en cuenta constantemente que no tenemos nada que no hayamos recibido, nos libra de jactarnos y de felicitarnos, y nos lleva a darle gloria a Dios por todo lo bueno que seamos o hagamos.
“...No se alabe el sabio en su sabidurνa, ni en su valentνa se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alαbese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehovα, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehovα” (Jeremiah 9:23-24).