the Fourth Sunday after Easter
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Daily Devotionals
De día en día
“y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor”
( 11:23).
Hay una tendencia alarmante en algunos cνrculos cristianos a adular a los hombres por su erudiciσn, aun cuando no sean leales a la Persona de Cristo.
Tenemos a un hombre, por ejemplo, que es un brillante escritor, maestro en el uso de las ilustraciones, un comentarista cuyos estudios de palabras en las lenguas originales son esplιndidos. Pero niega el nacimiento virginal, explica racionalmente los milagros de nuestro Seρor, rechaza la resurrecciσn literal y corporal del Salvador y habla condescendientemente de Jesϊs como alguien que merece un lugar en la galerνa de los hιroes del mundo. Para ιl, Jesϊs es uno mαs entre muchos ilustres personajes, lo que equivale a minimizar al Hijo de Dios con inciertas alabanzas. Este hombre simplemente no es fiel al Seρor.
Es vergonzoso encontrar a cristianos que defienden a hombres como ιste por su brillante erudiciσn. Con hipocresνa, encomian su destreza intelectual y pasan por alto la manera herιtica con que se refiere a Cristo. Les gusta citarlo como autoridad respetada y moverse en los mismos cνrculos acadιmicos. Si son desafiados por confraternizar con aquel enemigo de la Cruz de Cristo, utilizan palabras ambiguas para restarle importancia a la gravedad de la ofensa. Es muy comϊn oνrles hablar mal de los cristianos fundamentalistas que creen en la Biblia por atreverse a enfrentarse a un erudito tan reconocido.
Es hora de que los cristianos se armen de santa indignaciσn cuando su Salvador es traicionado en las aulas de la erudiciσn. ιste no es tiempo para pactos. La verdad tocante a Su Persona y obra no es negociable. Debemos tomar nuestro lugar y darnos a conocer.
Los profetas no se andaban por las ramas cuando la verdad de Dios estaba en entredicho. Eran ferozmente leales al Seρor y lanzaban invectivas contra aquellos que se atrevνan a negarle o despreciarle.
Los apσstoles tambiιn reaccionaban ante cualquier intento de despojar al Seρor de Su gloria. Escogieron ser leales a Cristo antes que adquirir reputaciσn en el mundo teolσgico.
Los mαrtires escogieron morir antes que comprometer su lealtad al Hijo de Dios. Les interesaba mαs la aprobaciσn de Dios que la de los hombres.
Nuestra responsabilidad es ser fieles al Seρor Jesϊs en todas las cosas y resistir a cualquiera que no quiera darle el lugar de preeminencia que merece.