the Last Week after Epiphany
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Daily Devotionals
De día en día
“No comeré hasta que haya dicho mi mensaje”
(Genesis 24:33).
Debemos ser como el siervo de Abraham, que tenνa un agudo sentido de urgencia con relaciσn a su misiσn. Esto no significa que tenemos que correr en todas direcciones a la vez, movidos por una prisa nerviosa. La idea aquν es que tenemos que cumplir la tarea que el Seρor nos ha asignado como un asunto de mαxima prioridad, haciendo nuestra la actitud expresada por Robert Frost:
Los bosques son deliciosos, para salir a caminar,
Pero tengo promesas que cumplir
Y gran trecho que ir antes de acostarme a descansar.
Amy Carmichael captσ el espνritu de estas palabras y escribiσ: “Los votos de Dios estαn sobre mν. No me detendrι a jugar con las sombras o arrancar las flores terrenales hasta que haya terminado mi obra y rendido cuentas”.
En otro lugar escribiσ:
Tan sσlo doce cortas horas;
Oh, Buen pastor, Haz que en nosotros
Este sentido de urgencia nunca muera,
Quι junto a Ti busquemos a ovejas en cada collado.
Se ha dicho que Charles Simeon guardaba un cuadro de Henry Martyn en su estudio y que a todos lados en que caminaba por la habitaciσn, parecνa que Martyn le miraba y le decνa: “Sι ardiente, sι ardiente; no pierdas el tiempo, no pierdas el tiempo”. Y Simeon le replicaba: “Sν, serι ardiente; serι ardiente; no perderι el tiempo, porque las almas perecen y Jesϊs debe ser glorificado”.
Escuchen la urgencia en las palabras del intrιpido apσstol Pablo: “Pero una cosa hago... Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesϊs” ( 3:13-14).
Nuestro bendito Salvador viviσ tambiιn con un sentido de urgencia, oigαmosle decir: “De un bautismo tengo que ser bautizado; y ΅cσmo me angustio hasta que se cumpla!” ( 12:50).
No hay disculpa para que los cristianos se duerman con los remos en las manos.